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domingo, 31 de enero de 2010

Demasiado Rooney

Fue un domingo musical, por lo menos para mi. Pero, si hablamos de música, hagámoslo en serio, y no dejemos pasar la oportunidad de rendir homenaje a los grandes exponentes británicos de ese estilo transgresor y eterno que tanto nos gusta, llamado rock. Seguramente les suene de algún lado. En Manchester festeja Ian Brown, el frontman de los desaparecidos Stone Roses. Look arrogante, postura desafiante, fanático incondicional de los diablos rojos y aunque les suene incoherente, amigo de los hermanos Gallagher, ese par de inadaptados citizens que heredaron la forma de ser y de vestirse de su colega, aunque nunca vayan a admitirlo. En Londres se oyen los gritos desganados de la figura punk por excelencia, Johnny Rotten, seguidor del Arsenal, de filosofía anarquista e ideales poco allegados a los de la monarquía inglesa.

''¿Nunca tuvieron la sensación de haber sido estafados?'', declaraba en su último concierto ante la inminente separación de su autodestructivo e incontenible grupo llamado Sex Pistols. Dejando de lado tanto el Indie como el Punk, la psicodélica reinó el Emirates de la mano de Robert Plant y Jimmy Page, amos y señores del género al mando de Led Zeppelin. The song remains the same, canta la voz perpetua del hombre de los rizos de oro, una definición lisa y llana de lo que sucedió nuevamente cuando los hombres de Wenger y Ferguson se vieron las caras. La canción sigue igual. La historia, también. El United aleccionó a un Arsenal que volvió a pecar de exceso de romanticismo y falta de pegada ante un rival de otra categoría, hasta hoy fuera del alcance de los siempre ilusionados futbolistas y aficionados gunners.

Pero si hablamos de Inglaterra y de dioses arrogantes y desafiantes, no podemos dejar fuera a un Rooney que semana a semana se gana su hueco en el olimpo. Y no sólo por que se convirtió en un miembro más de los únicos 18 futbolistas que pueden darte una palmada en la espalda y decir: ''Yo marqué 100 goles en Premier, ¿y tú?'', sino por que su actuación de esta noche lo eleva a un sector sólo para elegidos. Y con lo que le ha costado –y le cuesta- al bueno de Wayne ser reconocido, siempre a la sombra de otras figuras más mediáticas pero casi siempre menos productivas que el chico malo de Liverpool. Ese, que con el paso del tiempo, prefirió serenarse, centrarse en el juego y plasmar todo su potencial en el campo para darle la derecha a Ferguson y su apuesta por el número ‘10’ ante el éxodo de figuras del calibre de Ronaldo o Tevez.

No pude evitar trasladar mi mente a ese encuentro por semifinales de vuelta en la Champions 08/09. Mismos protagonistas, mismo estadio, mismo resultado. Un United sobrio que se aprovechó de un Arsenal siempre inocente de mitad de campo para atrás, matando a la contra y consagrando futbolistas. Aquella noche fue de Ronaldo, hoy fue el turno de Wayne. Un United que no contó con el portugués pero sin con un compatriota suyo que finalmente se decidió a jugar como sabe, como si enviara un mensaje a los que aún lo comparan con su compatriota amante de la polémica, las cámaras y la gomina para el cabello. Lo de Nani está tarde también tuvo su merito.

Aquella noche de Champions se cerró otro ciclo del Arsenal entre dudas y lamentos. Se hace casi imposible ilusionarse con un equipo que apuesta por un fútbol tan pero tan vistoso que acaba empalagando hasta los defensores a ultranza de este juego. La cortina de humo entre partidos intrascendentes, grandes actuaciones individuales y buenas resultados llega a su fin cuando un grande se les pone en frente. Es una triste realidad que hoy Rooney supo aprovechar a la perfección. ¿Quién será el próximo en intentar hacer añicos los sueños –todavía existentes- de Wenger y sus dirigidos? Anelka ya se está frotando las manos…

Foto: Yahoo deportes

domingo, 27 de diciembre de 2009

Boxing Day: la consagración del londinense más catalán

Un partido: el tercero recibía al cuarto en su campo, el triunfo era vital para aprovechar el empate del líder.

Un contexto: 55 minutos de igualdad absoluta, verticalidad pero nula emoción en ambas áreas.

Una decisión: la salida de Denilson en el 56’.

Un par de instantes: tiro libre al ángulo superior izquierdo de Friedel, contraataque modelo para sentenciar la historia a 10 minutos del final.

Un resultado: 3 a 0 contundente para quedar a cuatro del puntero con un encuentro menos.

Un protagonista: Francesc Fabregas I, soberano rey de Londres.

Difícilmente podamos pasar por alto el partido entre Arsenal y Aston Villa. Un encuentro extremadamente llamativo en la previa, con condimentos y protagonistas imperdibles que pudo pasar casi desapercibido de no ser por un hombre, el actor principal de un film rodado en el norte de Londres, protagonizado por el actor principal de un equipo que sueña con el título gracias a su mejor hombre. El espectáculo que brindó Cesc fue alucinante, impredecible, admirable, y muchos más adjetivos que no estarían para nada de más por que tardaremos mucho tiempo en observar semejante actuación individual en un cotejo de esta envergadura.

Todas las cualidades del ex canterano del Barça se vieron resumidas hoy en 25 minutos de magia, éxtasis, lecciones y sobre todo, goles. Una obra de arte el primer tanto de tiro libre de un futbolista con gran pegada que no se caracteriza por marcar este tipo de tantos. El segundo gol rectifica la filosofía del Arsenal de Wenger, una clase magistral de cómo sentenciar un partido a través de un contraataque magistralmente ejecutado. De Traore a Walcott, el ingles por la senda rápida en su adorada banda derecha para habilitar a un Fabregas que aparecía entre los centrales -¡y eso que no está al 100% físicamente!- para bajarle el telón a su show.

Su monologo, de poco menos de media hora, acabó –lamentablemente- con el español saliendo del campo nuevamente lesionado. Un detalle que poco importa. Fue casi predestinado, el artista debía ser merecidamente ovacionado y en su trayecto hasta la línea de cal todo el Emirates aplaudió a su profeta. Pocos jugadores pueden jactarse de poder cambiar el desarrollo de un encuentro de primerísimo nivel sentenciado a la igualdad extrema en tan poco tiempo, y dando ventaja en el aspecto físico –que en el fútbol moderno es un detalle para nada menor-. Un autentico exponente del fútbol-arte.

El ‘4’ del Arsenal reabrió un debate eterno. ¿Está capacitado este Arsenal para luchar contra la adversidad que se le presenta? ¿Podrá este equipo sobrepasar la plaga de lesiones que cada año lo azota para ofrecerse como alternativa entre Chelsea y Manchester United? ¿Será un arma de doble filo este tipo de triunfos –donde a pesar de conseguir los tres puntos queda en evidencia la falta de contundencia en ofensiva del conjunto gunner-? Sobran las preguntas, escasean las certezas. De lo único que se puede estar completamente seguro es que de las mágicas piernas de Fabregas parecen surgir las respuestas a todos los problemas…

Foto: Daily Mail

sábado, 31 de octubre de 2009

La tarde de Robin, la tarde de Cesc…

Fue sólo un minuto, un instante, una ráfaga de goles y fútbol. Premio para el Arsenal y castigo para el Tottenham, más de media hora de idas, vueltas, ataques y contras, pero todo cambio de un momento para el otro. Los anfitriones cerraron el derby del norte de Londres respetando su filosofía, fundamentando su fútbol con paciencia, toques rápidos y definiciones precisas y letales. Pero más que el triunfo en el clásico, más que la diferencia de tres goles y más que ratificar su buen momento, el encuentro de hoy sirvió para depositar a dos futbolistas en su sitio. Por motivos dispares y a veces confusos, ninguno de los dos autores de los tantos esta tarde han logrado ser reconocidos por lo que son, excelentes futbolistas, cada uno en lo suyo, representantes del buen juego, hombres y nombres de relevancia mundial. Van Persie en dos oportunidades, killer, y Fabregas emulando a Maradona han dado una señal de alerta, un aviso para los amantes de este deporte, desde Londres y para todo el mundo.

Llegó de Holanda de la forma en que muchos jóvenes aterrizan en el club de los cañoneros. Robin van Persie, delantero espigado, ágil, de gran pegada y con un look rebelde arribaba desde Feyenoord en conflicto con su entrenador. Wenger, quien ya lo tenía entre ceja y ceja, se lo llevó a Londres para moldearlo y convertirlo en lo que hoy es. Heredó la ‘11’ dejada por el francés Wiltord y de ahí más todo fue despegue. Le costó un poco asentarse pera acabó ganándose un puesto con creces, fue complemento de Adebayor por un par de temporadas y hoy puede estar orgulloso de ser el hombre gol de este equipo, jugando como falso ‘9’ y encargándose de terminar las jugadas, justo cuando muchos dudaban de su capacidad para ser el máximo responsable del ataque gunner.

Si Van Persie hoy en día no es reconocido como se debe está claro que es por culpa de esas benditas lesiones que suelen alejarlo de los campos durante las largas temporadas europeas. Robin no sólo ha sabido encontrar su lugar en un equipo que siempre piensa en el arco rival, sino que además ha formado un soberbio tridente junto a Fabregas y el ruso Arshavin. Corre, pivotea, anticipa, se desmarca, patea los tiros libres, define cruzado como nadie, en una jugada que casi podría patentarla el mismo. El primero de anticipo, el segundo de contraataque, con siete tantos es uno de los máximos goleadores de la Premier, y promete seguir sumando. Su examen de hoy fue aprobado con calificación sobresaliente.

Es muy difícil juzgar a un futbolista por un partido, una acción o un tanto. Pero el gol de Fabregas esta tarde quedará en la memoria de los acérrimos aficionados del Arsenal, por la relevancia del cotejo y por la soberbia culminación de una jugada para la ovación de pie. No hubo tiempo para festejar el primero que Cesc –demostrando su inteligencia y vivacidad- robó el balón en la salida del mediocampo y no detuvo su marcha hasta aumentar la diferencia. Regate por aquí, por allá, quiebre de cadera, mirada a la red y definición serena, a un palo, para generar emociones encontradas en el Emirates. Desborde de alegría y éxtasis en los aficionados locales, caras largas y desconcierto en los hombres de Redknapp ante la grandeza de un futbolista diferente, el que lleva la batuta de este equipo, el jugador bandera de este Arsenal.

Suele decirse que en la Selección española aún no ha mostrado su mejor cara, un caso parecido aunque no exacto y comparable al de Lionel Messi con la Argentina. Está claro que por algo Milan, Real Madrid y sobretodo el Barcelona reclaman por su fichaje. Más allá de la goleada, el Emirates Stadium hoy fue testigo una tarde de gratas confirmaciones.

Foto: Yahoo
Video: Análisis del partido / Futbolitis
Más: Crónica en Planeta Gunner

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