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miércoles, 28 de abril de 2010

Mourinho, el mejor pudo con los mejores

Perfección: dos partidos casi perfectos ante el equipo perfecto significaron la eliminación del Barcelona de Guardiola. Mourinho y su Inter lograron lo impensando, ser superiores en la ida y ratificar el buen resultado obtenido en la vuelta. Contundencia para marcar territorio, solidez para defender la cosecha, el portugués fue el inventor del método para derrotar al ballet blaugrana.

Practicidad: está claro que este Inter no es mejor equipo que el Barcelona, pero si lo fue en esta eliminatoria. Además de sólido y contundente, fue práctico. Mou ha transformado a su Inter en un conjunto tan camaleónico que pudimos ver facetas diferentes a los largo de la eliminatoria. Su prominente pegada a la contra en Milan y su implacable cerrojo defensivo alcanzaron para llegar a una final poco racional. Hoy, el Inter fue estéticamente criticable pero tácticamente insuperable.

Revancha: En esta Champions, el par de partidos en la fase de grupos dejaron en evidencia la superioridad blaugrana y la pobreza interísta. La diferencia de juego fue tal que por primera vez en mucho tiempo se pudo apreciar a un Mourinho temeroso, sobre todo en el Camp Nou, en un encuentro que terminó 2 a 0 pero que pudo acabar con un resultado escandaloso. Pasaron meses y muchos cotejos en el medio y la tortilla se ha dado vuelta. Otra vez Mourinho rió último y mejor.

Cerrojo: el Barça volvió a sentir la impotencia ante una inquebrantable defensa que casi no tuvo fallas y que le negó el gol a los locales hasta los instantes finales. Como el Chelsea de Hiddink el año anterior, el Inter fue un hueso duro de roer. La poca iniciativa mostrada por los hombres de Guardiola, sumado a la extrema horizontalidad de su juego en el césped y la poca velocidad para buscar el factor sorpresa acabaron con la cordura del equipo más paciente del mundo, que a pesar de todo murió de pie con sus ideales siempre en alto. El fútbol del Barça –en las victorias como en las derrotas- no se negocia.

Sueño: el deseo se hizo realidad, el sueño pudo más que la obsesión, el orden más que los incansables ataques y la certeza mucho más que la lírica. Desde Julio Cesar hasta Diego Milito el compromiso con el grupo estuvo presente de principio a fin. En la ida, brillaron Maicon, Sneijder y el goleador argentino. En el Camp Nou, Lucio, Samuel, Cambiasso –cuando no…- y Eto’o aportaron su granito de arena para sellar la ventaja conseguida en tierras italianas. Madrid aguarda impaciente, Van Gaal y su Bayern son el último escollo para que la realidad sea completa.

¿Será capaz el entrenador holandés y su equipo de derrotar a un sueño que lleva años retroalimentándose, hoy a cargo del mejor estratega y entrenador del planeta? El cielo es cómplice de Mourinho y su convicción, el ser especial no tolerará ser conocido por algo menos que una leyenda.

martes, 27 de abril de 2010

Esencia holandesa, pólvora croata, finalista alemán

Tuvieron que pasar ocho largos años para volver a ver a un finalista alemán en Champions y nueve para que el Bayern regrese a esta instancia definitiva. Con contundencia y superioridad, borraron del campo a un Lyon que nunca respetó sus ideales en la eliminatoria y de manera categórica el equipo de Munich es el primero en llegar a Madrid contra todo pronóstico. Un entrenador y un extremo holandés más un goleador croata son los principales responsables de depositar al gigante bávaro nuevamente en la elite europea.

El fútbol tiene estos detalles. Que paradójico suena que Louis Van Gaal estuvo a un partido de ser despedido por los malos resultados. Eran épocas de irregularidad e incertidumbre con el club con posibilidades de quedar fuera en primera fase de Champions y alejado de la lucha por la Bundesliga. Analizamos la plantilla del Bayern en la pretemporada y se llegó a la conclusión que había material para hacer bien las cosas. En otras palabras, la mejor plantilla de Alemania y una de las mejores de Europa estaba condenada al éxito. ¿Pero llegarían a tiempo los resultados? Parecía que no, hasta que dos momentos claves cambiaron el rumbo de este equipo.

A finales de agosto se consumó el ansiado fichaje de Arjen Robben. Llegó un viernes a y un sábado se dio a conocer, en primera persona y ante los aficionados muniqueses. Junto a Ribery, su socio dentro del campo, destrozaron al campeón defensor Wolfsburgo con una exhibición digna de una liga en pleno ascenso como la alemana. Vino, vio y venció, convirtió dos goles para firmar el preámbulo de lo que sería la gran temporada del holandés, que en forma y con continuidad demuestra ser uno de los futbolistas más desequilibrantes del planeta.

Con la remontada en camino por casa, todavía quedaba lograr el objetivo de meterse en octavos de Champions, en un complicadísimo grupo donde dominaba un implacable Burdeos y donde la Juventus amenazaba con ser segunda. En Turín, con el contento, el ambiente y los pronósticos en su contra, el equipo de Van Gaal firmó uno de los primeros shows de la temporada europea con una soberbia goleada. El 1-4 final no sólo sirvió para clasificarse, sino que el marcador y la soberbia demostración de fútbol acabaron de convencer a Van Gaal acerca de que sistema utilizar, y, por supuesto, de la importancia de un súper fichaje –que venía ¡libre! del Hamburgo- como lo fue el croata Ivica Olic.

El resto de la historia es conocido. Ante la Fiorentina en octavos pudieron irse marcharse a casa, pero la magia de Robben apagó el incendio. La garra alemana y el peso del escudo sirvieron para remontar un partido impresionante en Old Trafford con un United que ya saboreaba la clasificación. Y en la eliminatoria más decisiva apareció el mejor Bayern, sin depender tanto de sus individualidades y con un rendimiento colectivo implacable. A pesar de las increíbles decisiones de Claude Puel a lo largo del par de partidos –una lastima que este Lyon tuviese que nadar un océano para morir en la orilla- el autentico mérito es del Bayern de Van Gaal.

Lejos queda aquel equipo campeón de Ottmar Hitzfeld, un Bayern sólido pero rácano y defensivo donde el gran Giovane Élber era único punta y muchos futbolistas de corte defensivo (Scholl, Salihamidžić, Hargreaves) aparecían por detrás. Casi 10 años y muchos entrenadores pasaron, pero Van Gaal ha conseguido darle un toque más romántico a un equipo caracterizado históricamente por su poderío físico y entrega que por el buen juego. Robben y Ribery han sido los puñales por las bandas, con Olic –que hoy marcó tres grandes goles- el equipo ganó un futbolista sacrificado, polivalente y con mucho olfato en la ofensiva. Se asentó la defensa y hasta los juveniles –Badstuber y Muller sobretodo, Contento y Alaba en menor medida- han tenido su posibilidad de mostrarse en el primer equipo y hasta ser importantes en el 11 titular.

Madrid espera al Bayern
, mañana conoceremos al rival de un equipo que ha sabido combinar el coraje y el buen juego de manera equilibrada y admirable para llegar a esta final, además de tener al alcance de la mano los títulos de Copa alemana y Bundesliga. Todo gracias a Robben, Olic y especialmente, a Louis Van Gaal.

martes, 6 de abril de 2010

Cuando sobran las palabras

''¿Messi? Playstation...'' (Arsene Wenger)

Se acaban los adjetivos, no es posible describir con simples letras la exhibición de un monstruo aún en gestación. Fueron cuatro, cuatro goles marca registrada de Leo Messi, un futbolista decidido a escribir su nombre con letras de oro en la entrada del Olimpo futbolero. Trasciende fronteras, no admite contextos, cuestiona épocas pasadas, reabre permanentemente el debate sobre quien ha sido el mejor de todos. Claramente, Messi, pero no de la historia, sino de la actualidad. Y nadie puede negarlo. Porque en la Champions, la competición por excelencia que evalúa la grandeza de los futbolistas, Messi se siente como en casa. Hoy convirtió al Camp Nou un patio de colegio, a sus compañeros de equipo en compañeros de curso y a un dignísimo Arsenal en un juguete roto.

Impotencia en los rivales, disfrute para los aficionados culés y asombro para ambos y para cualquier aficionado neutral. El encuentro de ida fue una avalancha de situaciones y dominio. El de vuelta, otra avalancha, pero de talento y contundencia en los pies de un artista bajito, de aspecto sencillo pero que define al fútbol como un deporte mágico e inigualable. Tan inigualable como parece ser la actuación de Leo esta noche. Por nuestra parte y la mía, toca agradecer. Y hay que sentirse orgullosos y privilegiados de ser testigos de semejante espectáculo, de esos que se suceden cada 10 o 20 años. Y tomemos conciencia, que estamos en presencia de la crema y nata de la historia del fútbol, un sueño que de a poco va escribiendo con sus botas ese rosarino de 22 años que tanto nos emociona dentro de un campo de juego.

Gracias Leo, gracias por todo.

- Lionel Messi (o el mejor jugador argentino que ví en mi vida)
- Antofagia (por David Trueba)
- Messi sigue en plena ascensión
- Messi es bueno de cojones
- Satánico Messi
- Messi FC
- Dios salve a Lionel Messi

miércoles, 31 de marzo de 2010

Arsenal, Barcelona y los factores cambiantes

Fue un duelo apasionante, para el recuerdo, la síntesis de fútbol dinámico y vistoso resumido en 90 minutos de delirios y pasiones desmedidas. El lugar: Emirates Stadium, hogar de la sinfónica londinense que recibió al equipo de las seis copas, un elegante Goliat europeo. Choque de titanes futbolísticos, dos filosofías similares que coincidieron, recuerdos pasados de una final épica, regresos triunfales de héroes eternos con el morbo a la orden del día.

La suerte fue dispar, para ambos lados. Los locales parecen embrujados y las lesiones aparecen tan seguido por Londres como las molestas lloviznas tan típicas de la ciudad inglesa. El Barcelona más demoledor de la temporada no obtuvo recompensa pese a un tsunami de clarísimas ocasiones en la primera media hora de juego. Un factor, una señal, muchos cambios. El resultado sonrió a unos gunners desahuciados tras una violenta primera parte y un contundente complemento, con Ibrahimovic como figura estelar. El que supo ser monarca de toda Inglaterra, futbolista marcado a fuego por la Premier, sólo ingreso unos minutos para recibir su merecida ovación por parte de sus fieles devotos cañoneros. Welcome home Thierry Henry, se podía leer en una bandera. Cesc, en cambio, deberá demorar su regreso a casa, quien sabe si hasta la próxima temporada o en algún futuro no tan lejano.

Uno de los productos más finos de la Masía que emigró en busca de nuevos retos miró al suelo atónito, no pudiendo creer que una tonta y evitable falta lo privara de pisar un Camp Nou que clama a gritos por el regreso de uno de sus hijos no tan pródigos. La imprudencia se justificó de la peor manera: una lesión que podría dejar al '4' fuera hasta final de temporada. Pero como dijimos, lejos de los protagonistas culpables del morbo o de los responsables de modificar el cero del marcador, los rotundos cambios por ambos bandos son los factores que vale la pena destacar. Alucinamos con el fulminante comienzo culé para acabar con una gran desilusión digna del Barça de esta temporada, al que el conformismo, el mundial a la vuelta de la esquina o quien sabe que le está pasando factura, desgastando partido a partido el juego blaugrana que supo maravillar al mundo futbolístico a base de fútbol bien jugado y títulos por doquier.

La erosión es evidente, y aunque el Arsenal significó una motivación que equipos menores de la Liga no le han generado al multicampeón, la confianza acabó quitándole de las manos una casi segura clasificación a los de Pep y constándole una expulsión de su –nuevamente- inmaculado central Carles Puyol. Por el lado local, la situación fue inversa. El Arsenal del comienzo fue un conjunto sencillamente menor, abatido ante el inagotable poder ofensivo del tractor azulgrana. Los fantasmas de los duelos ante Chelsea o Manchester United sobrevolaron el Emirates, se temía lo peor. Decididamente, llegar en tablas al descanso fue todo un mérito. Ibrahimovic, futbolista complicado de comprender si los hay, se vistió de Drogba o de Rooney para casi dejar KO a un equipo gunner siempre rendido ante la adversidad de los gigantes.

El ingreso de Walcott, la espectacular remontada y las sensaciones post entretiempo fueron absolutamente diferentes, y con ellas deben quedarse los estilistas ingleses. Del 0-2 al 2-2 ante el campeón defensor, sin Arshavin, con Gallas tocado y con Fabregas, el alma del equipo, en una pierna. La conclusión para el equipo de Wenger fue contundente, pudieron mantenerse con vida para la vuelta en tierras catalanas y al fin pusieron el pie derecho para cambiar una situación siempre adversa ante rivales de gran envergadura. ¿Nuestra única certeza? Se preveía un cruce espectacular y los 22 protagonistas estuvieron a la altura. Nos espera otro encuentro que promete ser aún más emocionante…

martes, 30 de marzo de 2010

Dos grandes porteros y muchos millones

Esta es la Champions que nos queda. Varios grandes europeos, algunos siempre favoritos, fallaron en su misión y no pudieron pasar la fase de grupos. Juventus, el Wolfsburgo campeón de la Bundesliga, Liverpool, entre otros, fueron presas de equipos menos mediáticos que hasta ahora han marcado el rumbo de la competencia. Sin embargo, la diversidad y lo novedoso trae sus ventajas, y a pesar de tener cruces en cuartos con clubes de más presente que historia, podemos observar encuentros con alicientes para destacar. Emoción en Munich, ritmo y verticalidad en Gerland, nada mal para comenzar una nueva y trascendental instancia del torneo de clubes más importante del mundo.

Dejando de lado los encuentros en sí, y haciendo hincapié en los protagonistas, podemos admitir que hubo algunos que no podemos dejar de mencionar. En la ciudad más poderosa a nivel futbolístico de Alemania, se vivió un remake de aquella inolvidable final del 99’ en el Camp Nou, aunque esta vez con resultado inverso. Algunos dicen que no es bueno escribir en caliente y cuanta razón tienen, porque si por algo dejé pasar unas horas para hablar del duelo entre Bayern y Manchester United fue porque después de mucho tiempo acabé indignado pasados los 90 minutos de juego. Por suerte fue sólo una de las tantas sensaciones que genera el fútbol. Analizando en frío, tomé conciencia de la gran actuación de Van der Sar –portero de una vigencia casi eterna- y de lo poco que me gustaron los locales a nivel individual.

Paradójicamente, una inédita apuesta ofensiva de cambios en Europa y fuera de casa le jugó una mala pasada a Ferguson. Quiso ser ofensivo pero sus dirigidos no fueron los mismos tras el descanso. El gol tempranero serenó a un United que tuvo los espacios y el balón para poder marcar otro tanto. En resumen, los ingleses tuvieron en su poder la oportunidad de llegar a casa con la serie finiquitada. Pero no, por más inesperado que fuera el Bayern se llevó el triunfo, un devaluado conjunto que recibió un gol desde el vestuario, con Demichelis entre algodones, sin Schweinsteiger ni Robben y con Mario Gómez y Klose en el banquillo. Ribery, el conductor de este equipo ante la ausencia de Arjen, se tomó otro día libre –y ya van…- y a pesar de su afortunado gol el aporte para con su equipo fue casi nulo, a no ser que destaquemos las veces que perdió en el 1 contra 1 ante la experiencia –y la lentitud- de Gary Neville.

Si, el mismo al que todo el mundo quería contratar, dio muestras de que Munich no es su segunda y acogedora casa. ¿Hipótesis? Las hay… ''Se está guardando para el Mundial'': Evra, Malouda o Gourcuff son fijos para Sudáfrica y aún no he visto ninguna merma en su rendimiento. El hombre de los 40, 45, 50 millones debería involucrarse más con su actual equipo, que apostó por él en su momento y que todavía confía en sus cualidades. Si fuese aficionado del Bayern, de verdad me sentiría muy decepcionado con un Ribery que a desgano no se asemeja al que brilló en Marsella, en el Mundial 2006 o durante temporada pasada en tierras bávaras. Por suerte, un compañero suyo es un ejemplo de sacrificio y entrega, y en este caso tanto trabajo se vio nuevamente recompensando. El gran Ivica Olic confirmó un triunfo de oro en el 92’.

Si hablamos de un gran portero, la referencia al Lyon – Burdeos es ineludible. Hugo Lloris, motivo de suspiro de grandes europeos, volvió a ponerse el traje de héroe en un duelo del que poco se esperaba a nivel mediático y que pueda acabar dando muchas alegrías a los aficionados neutrales. Ritmo, velocidad, idas y vueltas y fútbol de gran nivel presenció Gerland, con triunfo abultado para los locales. ¿Y los millones? Recaen sobre el hombre que costó 24, nada más ni nada menos, delantero goleador y siempre al servicio de su equipo, que hoy facturó por duplicado. Lisandro, ex romperredes de la liga portuguesa, de a poco comienza a amortizar cada euro pagado por su pase. Tremoulinas, Gourcuff y sobretodo Chamakh se quedaron con las ganas de conseguir un buen resultado, o por lo menos otro gol de visita que nadie podría haber reprochado.

Con un Bayern muy pobre y un United conformista, la contundencia del Lyon destacó en la jornada de martes. De seguir así, ¿alguien duda que tranquilamente podríamos verlos nuevamente en Madrid muy pronto?

martes, 16 de marzo de 2010

Mourinho, Eto’o y Stamford como testigo

El mundo es un pañuelo. Su dimensión es tan amplia y la vez tan ínfima que situaciones particulares pueden darse sin ser esperadas. Febrero de 2006 fue la fecha en la que el Chelsea –dirigido por Mourinho- había perdido su último partido en Champions, ante el Barcelona. 21 encuentros pasaron de aquella noche donde Messi comenzaba a escribir su historia como futbolista de elite, donde Del Horno ejercía de carnicero sobre la humanidad del frágil argentino y donde Samuel Eto’o sellaba una implacable victoria para el Barça de Rijkaard, el campeón de esa edición.

Cuatro años han pasado de aquel hito y muchos factores han cambiado, aunque otros no tanto. El ferviente público de Stamford Bridge volvió a sentir el sabor de la derrota europea a manos del entrenador que logró convertir al Chelsea en un equipo temido y respetado. Mourinho nunca dejó de lado su particular forma de ser y sus explosivas declaraciones, pero fue el mismo verdugo esta vez vestido de neroazzurro quien enmudeció semejante coliseo del fútbol moderno con otro gol. Fiel a su palabra, The Special One volvió a salir ileso de tierra blue entre sensaciones encontradas, de eterna felicidad y recuerdos imborrables en su mente codiciosa y ganadora. Un mensaje violento y claro para Abramovich y para toda Europa.

El Inter está en cuartos y el Chelsea quedó fuera en octavos. Como si el escenario no sonara raro desde un principio, el multicampeón italiano decidió matizar semejante declaración con una eliminatoria para el recuerdo, planeada a la perfección por un estratega con mil batallas sobre su lomo. Dos encuentros memorables, donde pudimos apreciar la sabiduría y clase de un entrenador que sabe muy bien lo que hace y la mejor versión de este Inter en muchos años. Para algo lo trajo Moratti, el presidente que desde que asumió tiene la orejona entre ceja y ceja. La lección y el corolario fueron brutales, desde el aspecto táctico hasta el rendimiento individual y colectivo y la suma de goles y resultados en ambos encuentros. La pólvora estaba presente hace tiempo, sólo hacía falta que un experto encendiese la mecha.

Alucinamos en el primer choque con el vertiginoso ritmo de un encuentro de idas y vueltas sin respiro. La inclusión de Balotelli con el resultado a favor hizo estallar en éxtasis a los más acérrimos seguidores del entrenador lusitano. En la vuelta, ya desde antes del pitido inicial nos –me incluyo- enamoramos del planteo de Mou al incluir a Sneijder más tres delanteros, incluso sacrificando al cuasi-fundamental Stankovic. Cuando eres especial, sólo puedes contagiar al resto. El artista de los banquillos se llevó consigo todas las miradas, presiones y cuestionamientos para dejarle la conciencia y la mente bien tranquila a sus dirigidos. El resultado fue tan óptimo que un conjunto históricamente negado en tierras europeos mostró una de sus mejores caras del último lustro.

Dio gusto ver a cada uno de los futbolistas al mando de Mou comprometerse al máximo con sus responsabilidades, luchar cada balón, relevar a los compañeros, dejar hasta la última gota de sudor en el campo. La coordinación fue tal que Julio Cesar casi no se vio exigido en el cotejo de esta noche, donde desde Lucio hasta Milito –y destacando especialmente la labor de Sneijder- el conjunto interista nunca quitó la vista de su objetivo. Polémicas aparte generadas tal vez por el espíritu aún presente de aquella semifinal del Iniestazo, la justicia premio al mejor, al más arriesgado y porque no al más inteligente a la hora de plantear una batalla épica de 180 largos minutos.

Y así fue. Mourinho se retiró nuevamente triunfante, cumplió su cometido y declaró ``ser la persona más feliz del mundo´´. Eto’o, vaya si eres indescifrable Samuel, sacó de la galera una definición precisa para conseguir lo que muy pocos hicieron en un campo prohibido como el ubicado en Fulham road. Se guardó los goles para el momento justo, digno de su destino marcado a fuego en los encuentros de vital importancia. Cuando se discutía sobre su titularidad, el camerunés respondió con su idioma preferido, el del gol. Cuatro años después, con Mourinho triunfante y Eto’o presente en los marcadores, lo ‘único’ que ha cambiado es una simple tendencia. Los octavos de final dejaron de ser el estigma de un grande renacido gracias al toque mágico de un ser diferente, un ser especial llamado José Mourinho.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Lyon, el verdadero culpable de la debacle

Como cada temporada hace ya seis largos años, el blanco y expectante Santiago Bernabeu se tiñó de negro ante un duro revés sufrido por su equipo en la Champions League. Si, otra vez Europa, otra vez octavos de final y otra vez los fantasmas sobrevolando las mentes de unos futbolistas traumatizados a la hora de enfrentar las instancias decisivas del torneo de clubes por excelencia en el viejo continente. Ya en la derrota en tierras galas observamos a una versión del Madrid que poco tenía que ver con la mostrada en la Liga. Puede parecer un factor poco influyente y hasta exagerado, pero la realidad a día de hoy es que el máximo ganador de títulos europeos se ha ‘olvidado’ como afrontar los partidos trascendentales en una competencia que históricamente le mostró su cara sonriente.

Tras no poder vencer a Lyon en ninguno de los dos partidos, salen a la luz los defectos de un proyecto galáctico 2.0 encabezado por Florentino Pérez. Al miedo escénico europeo se le suma la contratación de un entrenador muchas veces cuestionado por su entorno y la prensa, 250 astronómicos millones en gastos por futbolistas consagrados y el deber de opacar al Barcelona del triplete. Debo admitir que a pesar de los continuos intentos de derrocar al capitán Pellegrini por parte de un periódico por todos conocido –y a pesar de no estar muy convencido por su elección como entrenador del club- creo que el técnico chileno no es el mayor responsable de esta imprevista bofetada.

No es ni la victima ni el culpable de toda esta historia, sino uno de los pocos que acabó aportando seriedad y sobriedad a un ambicioso proyecto claramente influenciado por factores externos e internos. Lamentablemente el ex entrenador del Villarreal planteó un equipo que a mi parecer debería haber sido otro. Guste o no, sucumbió ante el clamor mediático por la titularidad de Guti y Granero, la misma prensa que recurrió una vez más al ya trillado ‘Espíritu Juanito’ en lugar de apuntar sus cañones a la preparación centrada en un encuentro trascendental. Jugar con el destino muchas veces puede acabar siendo perjudicial, e intentar emular grandes remontadas épicas y epopeyas utópicas no es algo que este equipo debió tener en mente ante una latente posibilidad de fracasar –esta temporada, más que nunca- en suelo europeo.

Ronaldo abrió el marcador pero luego jugó para si mismo, se guardó su entusiasmo y no contagió el hambre de éxito a sus compañeros. Kaka parece decidido a no dejar a un lado la pálida imagen que ha mostrado desde su llegada a la capital española. Van der Vaart observó por un largo rato a Guti y Granero estar muy lejos del nivel de responsabilidad y compromiso que exigía este choque. Y así acabó la odisea de este Madrid, por sexta vez fuera en octavos de final y sólo con la Liga por delante para intentar rescatar una temporada donde los máximos alicientes quedaron en el camino. Sin ninguna duda Pellegrini debe continuar en su cargo, ya que a lo largo de este tiempo el entrenador ha demostrado ser una persona idónea para encarrilar un proyecto joven, ambicioso que lamentablemente no ha logrado los resultados esperados el primer año.

Y entre toda la histeria y las culpas repartidas aparece el verdadero ‘culpable’ de esta revolución. Pocos esperaban que este Lyon, en fase regenerativa, relegado en su liga y sin futbolistas de cache mundial pudiese plantarle cara a su candidato rival. Puel, su entrenador, demostró que con inteligencia y humildad todo es posible en un deporte donde lo inesperado puede transformarse en habitual de un instante para el otro. En la ida, Makoun rompió las tablas y Govou más Delgado se encargaron de lastimar por las bandas. Toulalan como vértice y equilibrio en el centro, un incansable Lisandro en punta y Lloris con sus tapadas tan vistosas como fundamentales hicieron el resto. Hoy se fueron al descanso con una derrota que pudo ser abultada, la defensa no hizo pie y los franceses sufrieron –y tuvieron la fortuna de su lado en la jugada del palo de Higuaín-. Puel movió las piezas justas, el prometedor Gonalons y Kallstrom conquistaron el mediocampo, Toulalan tranquilizó a Cris y de a poco la visita fue equilibrando un campo que parecía empinado a favor de los merengues.

El gol de Pjanic fue el resultado de la insistencia, el bosnio cerró una primera jornada con gusto balcánico tras la exhibición de Jovetic ante el Bayern, que no fue dignamente recompensada. Otra vez Lisandro y Delgado, la dupla argentina, pesaron en ofensiva y tuvieron el triunfo en sus pies ante un equipo blanco que ya agonizaba en llegando a los 90’. El festejo final y el éxtasis con acento francés culminó una estrategia casi perfecta diseñada por Puel y canalizada a la perfección por sus futbolistas. El Lyon está en cuartos de final, ese mismo equipo que dejó de ser monarca en su país y hoy se encuentra muy lejos del líder Burdeos. Europa es aparte, el nivel en casa queda de lado para consagrar a los equipos pensantes por sobre los mediáticos. La Champions es así de especial…

miércoles, 24 de febrero de 2010

Ser especial

Especial

Adjetivo. Singular o particular, que no es común o general.

Desde que la conciencia aflora en los seres humanos uno de los objetivos a largo plazo que suelen imponerse es simple y claro: diferenciarse del resto. Para muchos, no hay nada peor que sentirse parte de una masa absurda y uniforme donde cada uno de sus integrantes resulta ser una copia burda y asquerosa del compañero a su par. Marcar un límite, imponer un estilo, ser considerado único y especial, suena fácil decirlo pero claramente es muy difícil llegar a esa meta. Poder mirar al resto desde arriba es sólo para privilegiados. José Mourinho puede dar cátedra de ello. No hubo, hay o habrá nadie como él, es The Special One, les guste o no a su interminable cantidad de admiradores y detractores por igual.

El entrenador portugués decidió desde un primer momento insertarse en el fútbol y escribir su elegante nombre con letras de oro en la historia del deporte rey. Pues que añadan entonces una pagina más al interminable libro donde la vida de José está marcada a fuego. Hoy San Siro fue testigo de una de esas noches donde aparecen puntos de inflexión que pueden marcar el destino de un equipo de aquí a final de temporada. El triunfo ante Chelsea fue sólo la parte más superficial de una victoria en muchos frentes, que dejó un claro mensaje: José lo hizo de nuevo. La sangre y el talento argentino de Milito y Cambiasso sellaron el marcador. El portugués se encargó de ser el artífice del éxito del otro lado de la línea de cal.

Estoy seguro que el cotejo de hoy no ha sido uno cualquiera. Y no, no me estoy refiriendo al envidiable y destacable compás llevado a cabo por 22 actores principales en una obra digna del Oscar. El encuentro fue un autentico espectáculo, donde el ritmo constante, la concentración al máximo y el cruce táctico-técnico fueron los factores fundamentales de una noche de Champions con todas las letras. El resultado y sobretodo ese gol de visitante puede darle un gustito diferente de cara a la vuelta, en la fortaleza de Stamford. El tanto de Kalou fue la única mancha negra en un equipo neroazurro inédito por lo demostrado en años anteriores a la hora de enfrentarse al ambientazo de los partidos europeos entre semana.

Inesperado rendimiento local, sin dudas, pero con varios alicientes que permitieron darnos un indicio de que algo especial sucedería. Como el fin de semana con el conjunto de Mou aguantando a una Sampdoria anémica de inventiva pero con dos hombres de más durante todo el segundo tiempo. Con la sorprendente Roma de Ranieri acechando al igual que el Milan, que a horas del trascendental duelo en el Giuseppe Meazza asaltaba el Calcio con un triunfo in extremis ante una Fiorentina de Champions en su propia casa. La demostración de oficio y hombría ante los hombres de Del Neri fue una señal. Hoy esa inyección de testiculina el pasado fin de semana se transformó en criterio para vencer a un rival candidato a llevarse la Orejona.

Consagratorio partido de Lucio –más que nunca, jugador Champions-, incombustible Zanetti por su banda, con Cambiasso como león del mediocampo y con un Milito intratable. Mourinho no temió como contra el Barça, incluyó a Balotelli para complicar a un Malouda sin experiencia sobre el lateral y así formar el súper tridente en ofensiva. Fue arriesgado y ganó, los cambios le pusieron el moño a un rotundo giro por parte de un equipo interísta siempre apático y vulnerable en suelo europeo. Tocará ratificar todo lo bueno expuesto en Londres, tierra que supo consagrar –más aún- al estratega portugués más mediático y polémico.

Logró que lo suspendieran en Italia –tierra que está claramente en su contra- y se llevó consigo la presión de los futbolistas pre-partido. Le dio una bofetada estilo Lehmann a Ancelotti y envió un mensajito a su ex amigo Roman. Son los lujos que sólo privilegiados pueden darse. Esos hombres que, simplemente, son especiales…

martes, 16 de febrero de 2010

Il cuore non basta

El fútbol tiene giros inesperados, uno de los factores que lo hace tan impredecible y apasionante. Es sorprendente como uno puede presenciar de un momento para otro situaciones que racionalmente no espera. La Champions, competencia fetiche por excelencia, siempre nos deja tela para cortar y en muchas ocasiones todo gracias a instantes poco menos que planificados. De otra forma, sería muy difícil poder explicar la derrota del Milan está noche ante el Manchester United. Primero, por el gran partido de principio a fin de los hombres de Leonardo. Segundo, por otra demostración de que en Europa el Milan sigue siendo el Milan, sin importar su presente. Y tercero, por lo inmerecido que acabó siendo el resultado final.

Il cuore non basta tituló La Gazzetta dello Sport. Claramente, el corazón no fue suficiente para un inspirado Milan, sobre todo en la primera parte y principalmente en su comienzo. Ronaldinho, aquel que constantemente nos hace viajar al pasado con sus detalles dignos del Barça de Rijkaard, se erigió como figura máxima y centro de atención del espectáculo. Que bien habrá jugado el conjunto local, que un pobre lateral falto de ritmo como Bonera y un inexperto Antonini parecieron ser dos carrileros de basta experiencia y cache mundial. Lo del cuadro rossonero fue pura intensidad por momentos, Rafael sufrió a su gaucho compatriota como nunca y antes de llegado el descanso casi se podría asegurar el regreso del gran Milan, la bestia negra en Europa y un firme candidato para atravesar un durísimo obstáculo llamado Manchester United.

Pero esos benditos instantes inesperados cambiaron todo. Y vaya paradoja, el único perjudicado acabó siendo el equipo de Ronaldinho. El gol de Scholes fue la prueba fehaciente de que la suerte estaba del lado visitante. Dida –que generó más miedo que todo el ataque red devil junto- nada pudo hacer ante el yerro del numero ‘18’ que acabó dictando tablas. A partir de allí, se empezó a escribir otra página. La sensación era bastante clara: si alguien marcaría un segundo gol ese sería el conjunto de Ferguson. Y el United contó con dos elementos que lo hacen casi invencible: la bendita fortuna y un Rooney extremadamente inspirado esta temporada, acorde a sus últimos partidos en Premier.

Tras el primer tanto de Wayne -otra excibición suya, y ya van...-, el castillo de naipes cayó por completo. Ni un acertadísimo y elogiable Thiago Silva pudo evitar el doblete del chico malo de Liverpool, que provocó el desastre y un pronto final. Fletcher, futbolita poco mediático pero fundamental, dominó a placer el centro del campo. El descuento de Seedorf –golazo- y la expulsión de Carrick serán alicientes que condicionarán en cierto modo el regreso en Old Trafford. El Milan necesitará una catarsis para imponerse ante su rival en el Teatro de los sueños. Dos goles y casi un milagro requerirán para llevarse un duelo con tintes rojos pero sin nada de negro. Será difícil poder tolerar ser superior a tu oponente y aún así llevarte una derrota. Es la cara y cruz del fútbol que hoy sonríe a Manchester. Mañana, quizá, le toque a los milaneses.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Balotelli, el futbolista condenado

Si lo miras de cerca puede asustarte. La primera impresión que produce no es positiva ni agradable en lo absoluto. Su imponente físico y altura, el llamativo color ébano de su piel, su mirada concentrada, vacía y su expresión que rara vez modifica, factores intimidantes, rasgos insignia de este delantero que genera amores y odios por igual. Balotelli es un ser lleno de ira, un joven superdotado al que todo le llegó demasiado rápido. Desde una infancia dura hasta su aparición en la Serie C1, pasando al interés de grandes equipos europeos como Arsenal o Barcelona para finalmente llegar al Inter. Su debut explosivo con el primer equipo neroazzurro, los dos tantos ante la Juventus de Buffon en cuartos de Copa Italia y finalmente la consolidación como una opción fija en la ofensiva para Mourinho. Nada podía salirle mal a Balotelli.

Dicen que para llegar a ser un crack mundial o por lo menos un futbolista destacado no sólo importa tener habilidad y condiciones, hace falta mucho carácter para saber moverse en el vertiginoso y rocambolesco ambiente del fútbol. Y justamente, el exceso de carácter es el principal factor que hace de la carrera de Supermario una incógnita difícil de develar, pero a su vez una historia más que atrayente para seguir con detenimiento. Balotelli no olvida. Su rencor y su actitud de bad boy que denota es la carta de presentación del genio que se niega a ver el fútbol como un juego, una forma de distenderse o divertirse, una manera de disfrutar su complicada vida especialmente en sus comienzos.

Mario nunca será un futbolista aplicado, cordial, obediente. Su rebeldía y enojo lo diferencian del resto. Es por eso que no podemos compararlos con algunos de sus compañeros de la sub-21 italiana. Los juventinos Giovinco y Marchisio debieron emigrar al Émpoli ante la falta de oportunidades en el primer equipo. Cigarini destacó de tal manera que le valió su fichaje por el Nápoli, al igual que el lateral Motta y su traspaso a la Roma. Aquel Europeo sub-21 marcó un corte en la carrera de Balotelli. Ante Suecia, se fue expulsado ante la atónita mirada de sus compañeros, negados a comprender como alguien con tanto talento comenzaba a echar tierra en su glorioso sendero con semejantes actitudes antideportivas.

Esta noche, en el Giuseppe Meazza, pudimos observar al Balotelli que todos queremos ver, el Balotelli encendido, trascendental, solidario, goleador, decisivo, sencillamente implacable. Mourinho, todo un experto en choques de vida o muerte, alineó uno de los 11 más ofensivos desde que llegó a Milán. Mario acompañó a Eto’o –otro ejemplo de carácter indomable- y Milito en la delantera, mientras que Stankovic, Sneijder y Thiago Motta los secundaron en la zona de volantes. Este Inter no brilló, como es usual, pero pudo superar a un duro escollo y dignísimo rival llamado Rubin Kazan para llegar a octavos de final, y alejar los fantasmas de una posible eliminación.

Dejando de lado la rescatable idea ofensiva del entrenador luso, Mou le debe gran parte de la clasificación a Balotelli. Sí, a ese mismo jugador con quien nunca ha podido entenderse del todo -¿y quien ha podido entenderse con Mario?-, al que no dejó irse cedido cuando casi no contaba con minutos, al que acusó en más de una ocasión de formar parte de una nueva juventud interesada exclusivamente en el dinero y los bienes materiales que en el deporte en sí mismo. Asistencia de taco para que Eto’o fusile, tiro libre ronaldesco para poner cifras definitivas. Y como no podía faltar, festejo medido, con alguna leve sonrisa, aunque sin casi esbozar ningún gesto que contradijera su complicada personalidad.

La caja de Pandora se ha abierto. Y no hay vuelta atrás. Sería casi imposible predecir que pasará con Supermario de aquí a un futuro cercano. Este maravilloso delantero bipolar, sublime en cuanto a cualidades, inestable en base a su personalidad. Solamente podemos asumir que Balotelli está condenado. Lo que seguro no sabemos es si al éxito y la gloria eterna o al más rotundo de los fracasos. Su destino parece estar escrito. El término medio no parece una opción factible a la que Mario esté dispuesto a tolerar.

martes, 24 de noviembre de 2009

Y la sinfónica volvió a deleitar

Fueron 30 minutos de vértigo, emoción, velocidad, y detalles técnicos para el aplauso. Un autentico viaje a un pasado no muy lejano recordando aquellas noches de exhibición ante el Bayern Munich o el Lyon en el Camp Nou. Y todo este espectáculo en un marco que giró alrededor de la antitesis del contexto donde el Barça del triplete se floreaba ante sus rivales. Por que la previa no era alentadora, por que la gripe A se llevó a Toure y casi también a Abidal, por que la prensa madridista atosigaba a un equipo que no resistía a las comparaciones de con el de la temporada pasada, por que los empates ante Osasuna y Athletic Bilbao pesaban demasiado, por que Messi e Ibrahimovic estaban tocados y por que el domingo el Madrid de los millones –líder de la Liga- llegará a tierras catalanas con hambre de venganza y sed de revancha.

Media hora de fútbol arte bastó para callar muchas bocas. El conjunto de Guardiola rememoró grandes momentos de aquel rodillo edición 08/09. Y todo este merito sin contar con su dúo dinámico en la ofensiva, las dos bazas principales para abrir los partidos que se antojan complicados. Hoy, a falta de Leo e Ibra, la sinfónica deleitó con otros grandes intérpretes. Piqué abrió una lata caliente con una arremetida que le otorgó al Barça una prematura tranquilidad para llevar el pleito hacia el terreno donde más cómodo se siente. Las cuerdas las movió Iniesta –y eso que sigue sin estar fino del todo-, un Don Andrés recostado por derecha que con sus regates marca registrada y su clarividencia comenzó a decantar un duelo que al ir pasando los minutos se convertía en monologo. Los instrumentos de viento fueron Alves y Pedrito. La velocidad de este par –uno por cada banda- fue vital y su combinación en el segundo gol fue una oda al fútbol colectivo.

No nos olvidemos de la percusión y de los tambores africanos de un Keita cuyo rendimiento no parece tener techo, futbolista fundamental en lo que va de temporada y que claramente dejará un hueco difícil de llenar en su partida a la Copa África. Pero ninguna orquesta podría funcionar sin su director. Figura repetida, viejo conocido, nuevamente Xavi Hernández asombró –si es que todavía es posible- con su intachable capacidad de comando. Líder y protagonista principal, su visión y simpleza fueron las mejores armas con las que cuenta el hombre de Tarrasa y el equipo culé. Sus pelotas frontales y cambios de frente le otorgaron a sus compañeros una cantidad incalculable de variantes en ofensiva, llevadas perfectamente a la práctica sobre todo en la primera parte, fiel reflejo del paradigma Guardiola.

Las ausencias no pesaron por el lado local, pero un pobre Inter de Mourinho extrañó horrores a su hombre fundamental en el mediocampo. El entrenador luso no cuenta con un jugador de las mismas características para reemplazar al fino Wesley Sneijder, hasta me atrevería a decir que el mejor Stankovic sigue estando por debajo de la fineza del mediopunta formado en el Ajax. La apuesta por una zona de volantes combativa y una dupla de ataque potente y peligrosa a la contra se derribó con el tempranero tanto blaugrana, tanto como las ilusiones interistas al termino de los 45 minutos iniciales. El segundo tiempo fue testigo de la usual catarsis de José y sus frenéticas modificaciones. Muntari no sumó nada nuevo y el ingresó de Balotteli se demoró prácticamente 25 minutos, donde además el sacrificado fue el mencionado Dejan, partiendo definitivamente al equipo en dos y entregando con moño el centro del campo a los anfitriones.

Volvió el rodillo que encandiló los ojos de todo el mundo, por lo menos durante una media hora brillante donde la calidad diferencial de un equipo acabó sometiendo a un pobre conjunto que en su país es monarca absoluto. Guardiola y sus dirigidos pudieron sacar adelante un encuentro a priori complicado sin la necesidad de utilizar la artillería pesada. Una gran manera de calentar motores para el choque de domingo, ese clásico que promete ser apasionante, y donde el Barça hoy ha dado un anticipo de lo que el Madrid tendrá que prevenirse.

martes, 3 de noviembre de 2009

Un triunfo que no sorprende

Está claro. Dejando de lado el rocambolesco partido entre Manchester United y CSKA, donde los rusos estuvieron a minutos de ganar en un campo histórico, la nota de la jornada ha sido la victoria Burdeos en tierras bávaras. Y sinceramente no estoy sorprendido en lo absoluto por el marcador final de 0-2 y el liderazgo del conjunto de Blanc en el Grupo A. Es un triunfo que no asombra, pero no por ello hay que quitarle merito al campeón de Francia y uno de los mejores equipos en cuanto a nombres –y sobre todo- en cuanto a solidez, compañerismo, juego colectivo y fútbol que apreciamos en la actualidad. Hoy no fue una noche de espectáculo ni de goles asombrosos, pero si fue una clara lección de orden, paciencia y principalmente contundencia por parte de los visitantes. A falta de dos fechas, los franceses tienen pie y medio en octavos de final como primeros de grupo, mientras que Van Gaal y su cambiante equipo necesitan un milagro para clasificarse.

Cosas del fútbol. Los goles del vigente campeón de la Ligue 1 fueron la antitesis de los tantos que equipos alemanes suelen recibir. Los anfitriones estuvieron literalmente fatales en las pelotas quietas en su contra, Gourcuff lo aprovechó al término de una primera parte bastante floja para la visita, plagada de ataques anárquicos y por inercia de esa locura llamada Bayern. Absolutamente sólo cabeceó en el segundo palo tras centro de Wendel, con la defensa alemana como fiel testigo. Otra vez Van Gaal volvió a marear con sus cambiantes decisiones en cuanto a la táctica y los nombres. Nuevamente optó por ese entendible doble pivote entre Tymoshchuk y Van Bommel que pocos avalan, más aún en la situación extrema en la que se encontraban y jugando en casa. De nuevo Klose y Toni como la temporada pasada fueron las torres encargadas de intentar quebrar el sólido muro de los dirigidos por Blanc en su defensa.

Todo fue en vano. Ni las pelotas profundas a Luca, ni los centros picantes de Braafheid o las escapadas de un hiperquinético Robben en la segunda parte. Cualquier chance cercana al arco de Carrasso acabó con una volada del seguro portero francés o un despeje de los cuatro hombres del fondo. Y mientras fallaban y fallaban se sentía en el aire que en algún momento la estocada final llegaría. Pasados los 90’, balón profundo Chamakh que eliminó a Badstuber y Butt con una facilidad envidiable, para liquidar la historia. La dupla de moda en Francia atacó de nuevo y aleccionó a 11 hombres rendidos ante la evidencia. Otra vez Yoann y Marouane hicieron de las suyas para dejar al gigante al borde del desastre y privarlo de su continuidad en la Champions.

Gourcuff es brillante, pero está lejos de ser el nuevo Zidane, aún es Le Petit. Eso si, me recuerda mucho al mejor Johan Micoud, volante habilidoso surgido en Cannes pero hijo prodigo de la casa azul y blanca. Se parecen mucho, espigados mediopuntas bien pegados a los delanteros, destacados por su habilidad y personalidad e ídolos de la afición. Mi relación con Chamakh siempre ha sido distante. Para mi es un jugador al que definí siempre como regular, casi del montón. Arriba y en solitario demuestra que puede ser mucho más que un simple delantero de Ligue 1. Fabrica sus espacios, juega bien de espaldas, molesta a los centrales, y marca. El francés de origen marroquí empieza a sentirse un killer y comienza a dar muestras de sus cualidades como goleador.

En definitiva, no fue una noche brillante para el Girondins, pero estos tres puntos son una merecida recompensa al trabajo de Blanc y sus muchachos. Si en casa dieron muestras de su poderío doblegando al Bayern, en la jornada de hoy dejaron en claro que pueden dominar y pelear casi mano a mano con cualquier grande fuera de las fronteras galas.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Trabajar el futuro para reconstruir el pasado

Por Christian Castellanos

26 de Julio de 2006. El fútbol italiano celebraba el campeonato que su selección le había regalado en Berlín contra los enemigos franceses, inconsciente del futuro negro que se cernía sobre el calcio. La mafia arbitral que Luciano Moggi supuestamente utilizó en favor de la Juventus se llevó por delante más de un siglo de historia y las ilusiones recién conquistadas de millones de italianos. Su fútbol iba a vivir el campeonato más extraño que se recuerda; sin la Juventus y con varios equipos (Lazio, Fiorentina y Reggina) que partieron con puntuación negativa. Paradojicamente, el Milan de Berlusconi se libró de cualquier tipo de penalización, mantuvo su puesto de Champions League y terminó cobrándose la vendetta con el Liverpool en Turquía dos años después.

Lo que primero se celebró como la coronación de los sistemas italianos, que volvían a comandar Europa, pronto empezó a usarse como excusa para esquivar el espinoso tema del ocaso italiano. La salud de los equipos italianos estaba profundamente dañada, pero encontraron los títulos como el mejor escudo y aliado. Seguramente haya sido el propio Milan el equipo más perjudicado por la práctica de este filosofía negacionista, lo que llevó a quedarse fuera de la máxima competición hace dos temporadas y a pasar ahora mismo por uno de los momentos más difíciles de su historia, que ya tienen en entredicho a toda el aparato deportivo (y no) milanista. Su giro en materia deportiva, del arriesgado fichaje (costoso) de veteranos en declive como Ronaldinho, Emerson y Shevchenko al asalto (fallido) de jugadores menores de 23, demuestra la carencia de cualquier proyecto deportivo serio mientras el equipo sigue languideciendo por la imposibilidad de concretar cualquier negociación. Érase una vez el Milan estelar de los holandeses (Gullit, Rijkaard y van Basten), de los eslavos (Bobac y Savicevic) o incluso de los italianos (Donadoni, Baresi, Ancelotti, Maldini…). El Milan que era también de Berlusconi, como el de ahora. Como el que ha perdido ocho partidos en pretemporada, el que ha encajado cuatro goles del eterno rival y del que ningún aficionado se lamentaría si Berlusconi, finalmente, decidiese marcharse para seguir con su populismo alejado del que una vez se enorgulleció de ser el club más laureado del mundo.

Más difícil que hacer cualquier juicio o análisis es calibrar si la Roma se encuentra en una situación aún peor. No es buen síntoma que un entrenador se vaya dos jornadas después de empezar el campeonato. Y es uno aún mucho peor que Spalletti sea el cuarto entrenador que dimite en la Roma de manera consecutiva bajo la gestión de Rosella Sensi (antes lo hicieron Prandelli, Völler y Del Neri). Es la mejor representación de una directiva sin mando ni rumbo. El verano ha sido pobre, deprimente, sin la inversión de un solo euro (Guberti libre y Burdiso y Lobont cedidos han sido los únicos refuerzos) y el resultado se ha manifestado en menos de dos semanas con sendas derrotas. Ahora, el equipo que durante años ha practicado el mejor fútbol de Italia, el que hace un año y medio llegó más lejos en la Champions y que se quedó a media hora de ganar el Scudetto hace dos temporadas tendrá que enderezar el rumbo, en la Europa League, eso sí, sin su líder. Lo hará con Ranieri, romano y romanista, curtido en mil batallas y experto en situaciones delicadas, aunque seguramente no sea el entrenador más indicado para abrir un ciclo. La ventaja, en este caso, para la Roma, es que nada da la sensación de un ciclo que comienza.

Y de unos acabados sin signos de resurrección, a otro que parece llegar al final: el de la Fiorentina. Después de haberse clasificado dos años consecutivos para la Champions League, el cuarto año de Prandelli se presenta como el más duro. La venta de algunos jugadores importantes y la ausencia de reemplazo (se fue Felipe Melo por 25 millones y le sustituye Zanetti, que ha costado 2), ha hecho que el equipo, al contrario de lo prometido, no haya mejorado, sino empeorado. El mejor refuerzo viola ha sido el lateral De Silvestri, algo que, sinceramente, y sin pretender despreciar a nadie, parece demasiado poco para superar un grupo con el Lyon regenerado y el Liverpool, esté en crisis o no. Situación peculiar, delicada si se quiere, como la que vive la Lazio, rodeada de un clima agridulce. El equipo, refrescado con Ballardini, está dando una buena imagen, pero sigue dejando la sensación de que mejoraría mucho con Pandev y Ledesma, dos jugadores de lo que no puede permitirse el lujo de prescindir.

Sólamente el hecho de poder ceder a Acquafresca para que continúe su progresión es un indicador de que las cosas para el grifone de Genova. Preziosi y Gasperini han decidido ir por la vía de la experiencia con el fichaje de Hernán Crespo para su ilusionada e ilusionante vuelta a Europa diecisiete años después. Criscito, Palacio o Crespo son hoy los Branco, Aguilera o Skuhravy de aquel equipo que logró batir al Liverpool en el inexpugnable Anfield diecinueve años después (llevaba imbatido desde 1973, cuando perdió contra el Estrella Roja) y llegar hasta las semifinales de la Uefa, cediendo sólo ante la potencia que estaba (re)naciendo: el gran Ajax de van Gaal, que después alzaría el trofeo. Es cierto que entonces eran otros tiempos, la Serie A era la mejor liga del mundo sin discusión; el fútbol inglés aún libraba su batalla contra el hooliganismo y en España Madrid y Barça estaban más concentrados en las tareas domésticas que en expandir fronteras. Aunque ahora los tiempos han cambiado, y el calcio se sitúa por detrás de España e Inglaterra, emborrachado de éxito, el Genoa es el favorito menos postulado para seguir haciendo su historia siendo el primer campeón de la Europa League.

Lo mismo que Inter y Juventus. En su caso no buscan su primer triunfo, pero sí algo igualmente importante: devolver el orgullo que el fútbol italiano ha perdido entre las últimas ediciones de la Champions League y las competiciones internacionales. Buscarán el éxito perdido con las mismas armas: 4-3-1-2 para Juve e Inter, con presión y juego rápido, vertical y de pocos toques. Después de una primera temporada de fichajes fracasados y viviendo de la herencia ‘manciniana’, Mourinho ha conseguido construir ‘su’ propio Inter y la victoria es casi una obligación por el dinero invertido (93 millones de euros) y porque otro desastre continental dejaría al portugués sin justificación para su sueldo más que galáctico de once millones. El Inter ha renovado su columna vertebral con Lucio en la zaga, Motta como cerebro, Sneijder enganchando y fusilando y Eto’o y Milito arriba en el duelo de matadores. La Juve, por su parte, se pone en las manos de Ferrara para recuperar la gloria arrebatada en los tribunales. Diego Ribas y la ilusión generada con los buenos fichajes y las actuaciones del equipo, son los principales avales. La afición por fin coincide en que definitivamente se han paliado los efectos negativos del descenso (los puestos de Emerson, Vieira y Nedved en la Juve ganadora de Capello los ocupan ahora Melo, Sissoko y Diego) y creen que la Juventus se encuentra, ahora sí, en condiciones de luchar por cualquier objetivo. Ferrara ha envuelto el equipo en un alo de positivismo y ha recuperado para la causa algunas piezas importantes que la Signora tenía en el desván. Quizá ese cambio, el de mentalidad, además del trabajo, por supuesto, sea la primera piedra necesaria para que el fútbol italiano recupere su lugar.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Éste Lyon sí

Fue el gran ganador de los partidos de ida de la repesca, y su lugar en la zona de grupos está casi asegurado. Ganó, gustó y goleó ante su público en el debut europeo tras un dubitativo comienzo en la Ligue 1. Pero el amplio resultado queda un poco relegado ante el satisfactorio rendimiento del equipo de Claude Puel, quien comienza a engranar las piezas de un nuevo Lyon, más inexperto pero más joven, con mucha potencia en la ofensiva y con el orgullo tocado tras perder lo que hubiese sido su octavo campeonato al hilo. La obligación fuera de casa es otro de los factores que presionan a un equipo que hasta hoy nunca ha podido ratificar su poderío local en la Champions. Y aunque el rival de turno no presentó una oposición considerable, las conclusiones son más que positivas y este conjunto de grandes individualidades comienza a potenciar el factor colectivo con un simple objetivo: recuperar el terreno perdido en su liga y comenzar a forjar su historia fuera de Francia.

Del partido ante el Valenciennes se mantuvo intacto del mediocampo hacia atrás. A partir de allí, Puel metió mano y modificó nombres y sistema. Govou y Makoun le dejaron su lugar a Pjanic y Toulalan. Vimos entonces una alineación ‘‘extraña’’ a priori con Toulalan y Kallstrom en el doble pivote, Bastos bien abierto por derecha, Pjanic libre por delante de los dos hombres de marca, Lisandro López bien sobre la izquierda y Gomis como única referencia ofensiva. En la fecha 1º, ‘‘Licha’’ fue el encargado de salvar a su equipo de un nefasto debut con derrota ante Le Mans. El fin de semana pasado, el triunfo por la minima fue obra de Gomis. Los dos fichajes que llegaron para hacer olvidar a Benzema marcaron en diferentes partidos, pero no se los notó cómodos jugando juntos. Hoy, el enroque de piezas aplicado por Puel resultó a la perfección, y además potenció a los demás futbolistas del mediocampo para encontrarse afortunadamente con una alineación que funcionó de gran manera.

El joven bosnio Pjanic jugó suelto, con libertades, moviéndose como trescuartista y siempre buscando apoyarse en las bandas. Recordó por un instante al histórico capitán de Pernambuco con un tiro libre sublime, combinando precisión y potencia en una posición muy complicada, un golazo en toda regla. Bastos cambió su banda y demostró por que el Lyon apostó por el. Tremendo partido del volante zurdo, preciso a la hora de buscar a sus compañeros en largo, marcó un golazo y habilitó de gran manera entre líneas para que Gomis defina el pleito. Mostró confianza e hizo mejores a sus compañeros, dejó a la vista todo su potencial y de a poco se consolida como uno de los mejores del fútbol francés en su puesto. Lisandro cayó a banda para dejarle su lugar de killer al ex Saint Etienne. Otro de los aciertos de Puel, el ex Porto jugó como en sus épocas de Racing, sin tanta responsabilidad de cara al gol pero muy preciso a la hora de rematar y habilitar a su compañero de ataque. El saldo fue un doblete de Bafetimibi –con una asistencia de López- más otro gol de penal que el argentino fabricó y convirtió. Mejor, imposible.

El último punto a destacar son las sociedades que se formaron por las bandas. Me sorprendió Reveilleire por su constante vocación ofensiva y por su inteligencia. No sólo se combinó de gran manera con Bastos sino que fue un excelente ‘‘señuelo’’ del brasileño a la hora de desbordar. Del lado opuesto, Cissokho volvió a demostrar que es más útil para atacar que para defender, llenando los huecos de Lisandro López cuando este encaró hacia el área. Con toda la temporada por delante y las pruebas del ex entrenador del Lille progresando paulatinamente este equipo puede aspirar a cosas importantes, aunque el salto de calidad lo deberán dar en Europa, la gran cuenta pendiente del heptacampeón francés. A la espera de la mejora en el rendimiento de Ederson, el regreso del central titular Boumsong y la definitiva explosión de los delanteros, los hinchas pueden ilusionarse, hay recambios y actitud de sobra. Y esto recién comienza…

miércoles, 27 de mayo de 2009

FC Barcelona, amo y señor de Europa

No hay palabras señores, ya no quedan palabras para describir a este equipo. Los diversos halagos hacia este Barcelona suenan como palabras vacías, insuficientes para narrar la espectacular temporada del club. Un inédito triplete para el equipo y para todo el fútbol español llegó de la mano del fútbol, por que esta noche ha sido justo, por que premió al mejor, al diferente, al que siempre intentó jugar. Casi en un segundo plano queda ese histórico trébol ante la grandeza de un equipo titánico, inmenso, un conjunto que rozó por momentos la perfección, haciendo disfrutar de manera desmedida a sus hinchas y a cualquiera aficionado neutral amante del buen futbol. La tercera Copa de Europa ha caído en el momento justo, el máximo trofeo a nivel de clubes en Europa que corona a un equipo y a su sabio entrenador como los verdaderos reyes del continente.

Llegar a Roma fue un sueño cumplido, la ciudad eterna -testigo de grandes guerreros e históricos emperadores-, condecoró esta noche al autentico monarca del fútbol en el viejo continente. El miedo apareció nuevamente, un factor que el autentico hincha culé lleva en su sangre. Por que la Liga y la Copa habían significado un añorado doblete tras muchos años de espera, pero este Barça necesitaba ratificar su dominio local en tierras italianas, para alejar los prejuicios, callar las críticas y demostrarse a ellos mismo que toda la lucha, el sacrificio y el trabajo finalmente valdría la pena. El United quería tomar protagonismo, y no hacer olvidar a sus rivales que ellos eran los campeones defensores. El supuesto planteo conservador, a la espera de la iniciativa blaugrana, quedaba desechado antes de los 10 minutos de partido, un lapso donde el equipo ingles pudo ponerse en ventaja, una rápida turbulencia para el conjunto de Guardiola.

Pero todo cambiaría en un instante, por que uno de los futbolistas más irregulares del final de temporada acabó con su malaria frente al arco y adelantó a los suyos. Efectivamente, el controvertido Samuel Eto’o aprovechó al máximo la primera escapada de Iniesta, con un enganche y una definición a lo Romario para adelantarse antes del primer cuarto de hora. Un delantero camerunés, obstinado como pocos y casi relegado por un fenomenal Forlán en Liga, acercaba al Barça a su tercera copa con un golpe tan tempranero como letal. La historia comenzaría a forjarse hacía el lado del fútbol vistoso, dinámico y efectivo, cuando los blaugranas perdieron el miedo inicial y pudieron darse cuenta que la final sería suya jugando, utilizando como en toda la temporada su distinguido estilo para lograr el objetivo. Con la emoción y el nerviosismo presentes a todo momento, las figuras de Iniesta y Xavi comenzaron a agigantarse, y el Barça comenzó a ganar el partido en el sector donde brillan sus jugadores más técnicos y decisivos.

No hubo manera de traspasar una defensa mermada en cuanto a hombres pero enriquecida por cuatro verdaderos hombres, que dejaron la piel para mantener el arco en cero. Si Puyol fue un inmaculado lateral por su sector, que decir de la dupla Piqué – Touré, completamente imperiales. Ni el poder ofensivo de Alves, ni las presencias de Márquez y Abidal fueron necesarios para que este equipo comience a torcer su historia de manera gloriosa. Necesario e indispensable fue Xavi, el preciso y enorme Hernández, con un pase a la cabeza de Messi para marcar el segundo. Júbilo y éxtasis, el pequeño rosarino pudo más que el ‘‘intocable’’ portugués y acabó cerrando la historia con su gol de cabeza. Desde que la pelota ingresó en el arco de Van der Sar, tanto hinchas, cuerpo técnico y jugadores se sintieron tan cerca de la gloria que finalmente pudieron codearse con los grandes equipos de la historia de este deporte.

Y si de orden, paciencia y trabajo hablamos, no podemos dejar sin elogios al mentor de este gran equipo, un digno sucesor del mítico Dream Team que formó su maestro, Johan Cruyff, allá por principios de los ’90. Guardiola llegó para sumar, y se encontró con un plantel huérfano de ambiciones y alejado de la gloria. Con su labor y su experiencia, Pep convenció a un equipo similar al Barça de Rijkaard de que todavía eran grandes, que solamente debían reencontrarse con su mejor fútbol. Y vaya si cumplió el oriundo de Santpedor, con un glorioso año impensado a principios de 2009, con un equipo cuestionado tras la caída ante el Numancia en el debut liguero. Si Cruyff fue el precursor de un estilo bien arraigado a la historia del Barcelona, Guardiola supo como continuar con el legado del gran profesor holandés, puliendo a sus joyas y llegando al objetivo de la mejor manera posible: jugando al fútbol.

Continuando con los nombres, por que nadie merece quedar fuera de tantos merecidos elogios, aparece Busquets, uno de los hallazgos de Pep, quien estuvo a la altura del acontecimiento cerrando un año de ensueño. Y Henry, vaya si esta Champions vale para el astro francés, quien ha cumplido su sueño al levantar este trofeo, tarde pero seguro. A no olvidarse de Keita, Cáceres, Abidal, Alves, Pinto, Pedro, Bojan y muchos más nombres responsables de esto hito en la historia del club y del futbol europeo. Como decía el poeta mexicano Amado Nervo, en su obra En Paz:

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino
que si extraje la hiel o la miel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel, o mieles sabrosas.

¡Ame, fui amado, el sol acarició mi faz!
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!

El Barça ha hecho las pases con el fútbol. Gracias por el fútbol campeones, y ojala lo disfruten como me han hecho disfrutar a mi, y a otros tantos amantes del fútbol, quienes humildemente entienden este maravilloso deporte como un autentico espectáculo. ¡Felicitaciones!


Más opiniones


Barcelona rey, Messi emperador
- Barcelona campeón - Este sí es el camino - El Barça se dirige hacia la gloria eterna - Esos locos bajitos - El reino de los cielos - El Barça hace historia... - Esto es fútbol - Una final de ensueño - Rey de Roma - ¡¡¡Campeones de Europa!!! - ¡Triplete! - Y ustedes, ¿se acuerdan? - FC Barcelona campéon... - Eto'o y Messi rubrican un triplete histórico - Épica en la ciudad eterna - ...Y el Barça cerró su año perfecto - ¡Ya era hora! - Conquista de Roma - Barça eterno

lunes, 25 de mayo de 2009

Especial Barcelona vs. Manchester United – La previa

[Este post se irá actualizando. Más respuestas y opiniones, en los comentarios]



[…] El Barça de Guardiola, en este sentido, se parece al del segundo año de Rijkaard, atacar y atacar, plantarse en Stamford Bridge, recibir tres goles en un cuarto de hora, marcar dos y luego perder la eliminatoria a balón parado. […] Mientras, Ferguson, en las dos últimas temporadas ha creado varias caras para su equipo: el rodillo ofensivo en Premier y el equipo especulador que llegó al Camp Nou con Rooney casi de lateral derecho de la temporada pasada, y el que espera su momento porque se sabe superior y con muchos más recursos que el rival de la actual. Esta es la principal diferencia entre ambos equipos y la que hace que el Manchester United tenga alguna posibilidad más que el Barça de llevarse el título. Pero recurriendo al tópico (verdadero), a partido único todo es posible. […]

Mighty Magyar en Futbol-Arte

[…] Para empezar, incidir en la importancia que conlleva el ganar la batalla en el centro del campo. Por experiencia, sabemos que Ferguson en partidos de altos vuelos, suele reforzar la medular con 4 o hasta 5 hombres, cuando Rooney deja de ser un delantero letal para convertirse en un centrocampista más. Sabiendo que además de Rooney, estarán Park y Scholes, deducimos que apretarán en el centro del campo para evitar que los Xavi, Iniesta o Busquets doten de velocidad al juego azulgrana. Para tratar de superar estas adversidades, no será de extrañar ver a un Touré similar al de final de copa, con libertad para subir el balón y así sumar un efectivo más al centro del campo. La velocidad de balón será vital para tener opciones. Sabemos que no descubrimos América con esta afirmación, pero no vemos otra manera de superar el muro defensivo que plantearán los ingleses. […]

Opinión en The Digital Garden

[…] Es una gran final y, como suele decirse cuando no se sabe qué decir, puede pasar cualquier cosa. A no ser, claro está, que el escenario influya. Si el estadio Olímpico, con su pasado y sus fantasmas, tiene voz en el asunto, hay que esperar pelea y sufrimiento. […]

Enric González en el País

[…] Dos gigantes. Dos filosofías. Dos equipazos. Dos maneras de entender la vida. Y en esencia, dos máquinas diferentes de jugar a fútbol. Gane quien gane, nadie puede reprochar a Barça y Manchester United la defensa de sus valores. […] Gane o pierda, el Barça es la bandera del espectáculo, de una orquesta sinfónica que jamás desafina, de una suerte de ballet cuya danza tiene su punto álgido en un sello postal. En esa parcela de césped donde Messi, Xavi, Iniesta y compañía hacen "la fácil, la difícil y la imposible". Si cae en el intento, no habrá reproche. Pero si gana, será la justa recompensa a su fútbol de otro planeta. […]

Rubén Uría en Eurosport

[…] Llegan a Roma los dos que más lo han merecido. Y llegan con títulos en el bolsillo. Así que no es imperioso ganar. Por eso les invito, especialmente al Manchester, a que sean atrevidos. Por el bien del fútbol. […] No sabemos qué final veremos en Roma, pero los dos contendientes pueden dedicarse perfectamente a jugar al fútbol. Por una vez, levantar la copa no es vital para nadie. Los dos llegan con los bolsillos repletos de gloria. Uno, con dos títulos; el otro, con cuatro. En juego, el prestigio y el pasar a la historia. Sin urgencias por tener que ganar, espero tensión pero sin nerviosismo. Si las finales son para disfrutarlas, esta más que ninguna otra. Están los que más lo han merecido. […]


¿Y tú, que opinas sobre esta gran final?

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